Hay una sensibilidad muy particular, muy específica al momento de crear imágenes, no necesariamente original, no necesariamente de una calidad mayúscula, pero sin duda artística y de un gran oficio, que merece ser compartida, analizada y vista en el cine de Julia Ducournau.
La nueva película de Julia Ducornau, jóven directora francesa que ya tiene en su filmografía una Palma de oro por (Titane) estrenó este film en 2025 en Cannes y la expectativa era mucho más grande que la de su debut en la competencia de este gram festival, sin duda repite, elementos que poco a poco le van dando unos rasgos distintivos con los cuales poder identificar su caracaterístico estilo, que lo podemos inscribir en una tradición de un cine muy a lo Body Horror de Cronenberg, pero que se va separando poco a poco tomando su propio camino.
En este film recurre mucho menos a los elementos del body Horror y oniricos aunque si hace uso de ellos y abunda más en una narrativa un tanto más convencional con la cual nos cuenta una historia con ciertas metáforas sobre el SIDA, u otras pandemias, sobre la migración, sobre la eutanasía, las adicciones a las drogas y uno que otro conflicto moral surgido de ello.
Se nota en diversas escenas que ha crecido como cineasta y que tiene ya un afilado oficio, que sabe mezclar sus claros aprendizajes en el cine de otros cineastas pero que logra escenas que rebasan cualquier idea de ser solo una repetidora de estilos , consigue construir atmósferas muy interesantes capaces de envolvernos en la situacion que crea y de hacernos caer perdidos en su bello tejido creativo que por ejemplo va de techos cerrándose como trampas mortales para representar la sensación de encierro, o de mesas de comidas familiares en las que se da ejemplo de como se entiende el fenómeno migratorio desde una perspectiva adolescente, es brutal su capacidad de narradora en ambos ejemplos y asi hay muchos aqui.
La historia tiene realmente poca profundidad al menos cuando se trata de contar de que va, pues es digamos una realidad quiza ochentera o de principios de los 90 en la que un virus peligroso y desconocido que tiene razgos un tanto como del SIDA, y cuyos efectos hacen que los que lo contraen tengan una especie de petrificacion de la piel, esta situacion vista desde la perspectiva de una niña de 13 años que se encuentra por supuesto con su potentisimos problemas en la escuela , en sus relaciones de amistad y amorosas y en las relaciones con su madre que es médica, ambas lidian con la relación con su tio, hermano de la madre que es un adicto a la heroína, todo esto sumado a que son de una familia migrante del mundo árabe y viviendo en Francia, un tanto como pretexto para ejemplificar el choque de la cultura netamente europea occidental con la de los migrantes del mundo árabe.
Me parece una película menos poderosa que Titane en lo visual, pero mejor construida en la estructura narrativa y que ofrece momentos de una narrativa cinematográfica muy delineados pasando más a una especie de tradición como del cine neorrealista italiano y dejando un poco atrás al Body horror de Cronenberg, pero sin dejar de ocupar momentos espectaculares de construcción visual que son muy disfrutables.
No tuvo el mismo reconocimiento que Titane en su paso por Cannes, no fue considerada como selección de Francia para competir por el Osccar 2025, pero sin duda es un film que nos muestra que el cine de Ducournau está en ascenso y que su futuro tiene más caminos del que creíamos y por ello ees una cineasta que hay seguir.
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